¿Qué opina la gente?
"...La educación debe capacitar a todas las personas para participar efectivamente en una sociedad libre, favorecer la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y entre todos los grupos raciales, étnicos o religiosos..."
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas
La pandemia en México y el rezago educativo
De acuerdo con la información de BBC Mundo, el primer caso de coronavirus fue detectado el 1 de diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan en China. A casi dos años del primer caso de coronavirus detectado esta pandemia sigue vigente y ha cobrado relevancia en nuestro día a día.
El primer caso detectado en México fue el 27 de febrero de 2020 y partir de ese momento y hasta la primera semana de diciembre de 2021, a nivel nacional se han detectado un total de 3,092,015 casos confirmados y 295,313 defunciones de acuerdo con información oficial (CONACYT).
En este contexto, la población estudiantil se vio forzada a tomar clases remotas desde nivel básico hasta nivel de posgrado. En su informe del 2019 el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación[1] (INEE) publicó que, durante el ciclo escolar 2017-2018, había 14,020,204 alumnos en nivel primaria y 6,536,261 alumnos en nivel secundaria. Por lo que se estima que actualmente, hay al menos 20.5 millones de alumnos en nivel primaria y secundaria.
De acuerdo a un artículo publicado por las Naciones Unidas[2], la pandemia ha afectado notablemente la calidad de la enseñanza de millones de niños y jóvenes alrededor del mundo. Es por eso por lo que toma relevancia el hecho de regresar a clases presenciales, teniendo en consideración las implicaciones sanitarias que ello implica. En este sentido, se presenta el siguiente cuadro que ilustra la magnitud de las cifras de contagios a nivel nacional y en la Ciudad de México a causa del coronavirus
En la gráfica de
la izquierda se puede observar que a lo largo de la pandemia se han tenido tres
picos a nivel nacional, el primero fue en mayo de 2020, el segundo en enero de
2021 y un último pico en agosto de 2021 tanto en defunciones como en número de
casos confirmados. Para la Ciudad de México podemos observar un patrón similar
que el nacional, solo que el primer pico ocurrió en Julio de 2020.
Finalmente, es necesario recordar que la Secretaría de Educación Pública y los gobiernos estatales anunciaron que a partir del 16 de noviembre de 2021[3] existiría un regreso a clases voluntario en las siguientes entidades federativas: San Luis Potosí, Nuevo León, Jalisco, Estado de México y Ciudad de México. En un contexto en el que las campañas de vacunación han ido avanzando y también el número de casos y defunciones disminuyendo, el regreso a clases toma gran relevancia. En este articulo nos enfocaremos en conocer la opinión de personas que vienen en la Ciudad de México sobre el regreso a clases presenciales.
Los resultados de
otras encuestas[4]
muestran una opinión negativa respecto al regreso a clases presenciales. Lo
anterior pudo haber estado influenciado por la alta tasa de contagios y de
mortalidad que se presentaba en el país durante ese periodo de tiempo, así como
la etapa en la que se encontraba el proceso de vacunación a nivel nacional.
Ahora, varios meses después, es necesario preguntarnos ¿Qué opina la gente
sobre el regreso a clases presenciales en primarias y secundarias de la CDMX?
¿Qué se puede esperar?
De acuerdo con el artículo publicado por la ONU mencionado anteriormente, una de las principales acciones para evitar una “calamidad irreparable” en materia de educación, es “que en cuanto los gobiernos hayan controlado la transmisión local de COVID-19 se centren en reabrir las escuelas de manera segura”, consultado a todas las partes involucradas, tanto a padres de familia, maestros o trabajadores del sector salud.
Dado el nivel de contagios y muertes en el país y, en específico, en la Ciudad de México, y la tendencia de estas dos variables en el tiempo, es importante conocer la opinión de la población acerca del regreso a clases presenciales, especialmente en escuelas públicas. Esta opinión puede depender de diferentes factores, y creemos que existen características específicas que podrían tener un efecto en la opinión de la gente acerca del regreso a clases presenciales.
Para analizar el efecto de estas
variables, utilizaremos un modelo econométrico (Logit binomial) que permite
obtener resultados más precisos. Con este espíritu en mente, se presentan
las variables o factores que consideramos pueden incidir en la percepción y
opinión de la gente con respecto al regreso a clases.
También existen otras variables que nos interesa analizar, como por ejemplo el número de hijos que tiene la persona encuestada. Consideramos que esta variable puede aportar valor al interactuar con alguna otra. Por ejemplo, cómo se relaciona el hecho de poder hacer tu actividad principal desde casa y tener hijos con tu opinión acerca del regreso a clases presenciales.
¿Será que una persona que puede hacer su
actividad principal desde casa y tiene hijos tenga una opinión desfavorable en
cuanto al regreso a clases presenciales, ya que puede cuidar a sus hijos porque
no tiene que salir de casa, mientras que para una persona que no tiene hijos
tenga una opinión favorable o sea indiferente? Este tipo de relaciones y
efectos son los que queremos analizar.
Diseño de la encuesta
Entonces, para saber cuál es la relación de las variables que nos interesan, con respecto a la percepción de la gente sobre el regreso a clases presenciales, levantamos una encuesta a través de Google Forms y llevada a cabo a través de redes sociales y mensajes personales entre el 17 y el 27 de noviembre de 2021, con enfoque en personas mayores a 18 años que viven en la Ciudad de México. La encuesta se dividió en 3 secciones para las personas que no tienen hijos y 4 para aquellas personas que sí tienen hijos.
En la primera sección se preguntó la opinión de la persona sobre del regreso a clases en las primarias y secundarias en la Ciudad de México. La pregunta realizada fue ¿Cuál de las siguientes opciones representa mejor tu opinión respecto al regreso a clases presenciales en las primarias y secundarias de la Ciudad de México? y las posibles respuestas eran Muy de acuerdo, De acuerdo, Neutral, En Desacuerdo o Muy en desacuerdo. En la segunda sección se preguntaron por las características sociodemográficas del encuestado, como su sexo, edad, número de hijos, si viven con una persona en situación de vulnerabilidad, su medio de transporte, si está vacunado o no, entre otras variables.
Es importante mencionar que, dado el
formato de recolección de datos (de redes sociales y mensajes personales de los
entrevistadores) podría existir un sesgo muestral. Así, el análisis, los resultados y las conclusiones son
válidas únicamente para una submuestra no aleatoria de la población de la
Ciudad de México de más de 18 años.
¿Quiénes contestaron la encuesta?
Como resultado
de la encuesta levantada, se obtuvo información de 359 individuos[6]. Algo interesante que
notamos, es que no hay un consenso claro sobre el regreso a clases presenciales
en escuelas primarias y secundarias, aunque la mayoría de las personas están de
acuerdo (43.2%), tal como se muestra en la siguiente gráfica.
Como se mencionó previamente, nuestro objetivo es poder relacionar esta opinión con algunas características de los individuos. Así, inicialmente revisamos las características de mayor interés, como el género de la persona, si está vacunada o no, si puede realizar su actividad principal desde casa y la edad que tiene. En general, para las cuatro variables de mayor interés, tenemos una proporción adecuada para cada categoría (es decir, una muestra balanceada, por ejemplo, que hayan contestado no solo hombres, sino la mitad hombres y la mitad mujeres) excepto para la vacunación, pues se observa que el 94.4% de los encuestados ya cuentan con vacuna.
Es importante mencionar que nos interesamos por otras variables importantes, como el número de hijos del encuestado, si vive con una persona en situación de vulnerabilidad (mayor de 60 años o con enfermedades crónicas o de severidad), o si ha asistido a escuelas públicas.
Por ejemplo, con respecto al número de hijos de las personas encuestadas observamos que alrededor de 200 (57%) no tienen hijos y el resto sí, por lo que podemos utilizar esta variable separando a los que sí tienen hijos comparados con los que no tienen.
Además, con respecto a las personas que sí tienen hijos, se les realizaron preguntas adicionales que podrían resultar relevantes para definir su opinión, las cuales se refieren a si sus hijos se encuentran en nivel primaria o secundaria, y si tienen a alguien que cuide los apoye con el cuidado de sus hijos.
Así, vemos que la encuesta que levantamos cuenta con mucha diversidad que permite que nuestro modelo econométrico nos de resultados interesantes, y como primer paso, realizamos un primer análisis visual sobre la relación que podrían tener esta información con la opinión de los encuestados.
En las
siguientes gráficas se observan relaciones interesantes, mientras más tenue
sean los puntos, significa que hay un menor número de observaciones que
coinciden con el par de información (por ejemplo, si la minoría de las mujeres
encuestadas están de acuerdo con el regreso presencial de primarias y
secundarias públicas, el punto se verá más tenue en la categoría “mujer y de
acuerdo”).[7]
Inicialmente no podemos concluir ningún resultado de la relación entre la opinión de los encuestados y su edad, el número de hijos y si han asistido a una escuela pública. No obstante, sí podemos observar algunas relaciones entre la opinión de los encuestados y las siguientes características:
- Cuando son hombres, es más evidente que están de acuerdo con que los niños de primarias y secundarias públicas vuelvan a clases presenciales.
- Cuando los encuestados no pueden realizar su actividad principal desde casa (estudiar o trabajar) están de acuerdo.
- Cuando vive alguna persona vulnerable en su hogar, se tiene una mayor inclinación por la opinión “muy en desacuerdo”, en comparación a cuando no vive ninguna persona vulnerable en su hogar.
Resultados del modelo econométrico
Si bien los elementos presentados en la sección anterior permiten tener una buena idea sobre la percepción del regreso a clases según ciertas características demográficas de los encuestados, nuestro interés por establecer relaciones más precisas nos llevó a utilizar un modelo econométrico más puntual. Así, decidimos utilizar un modelo Logit Binomial, el cual permite modelar la probabilidad de que una persona esté de acuerdo o muy de acuerdo con el regreso a clases, con respecto a lo opuesto, es decir, con respecto a que esté en desacuerdo o muy en desacuerdo con este regreso.
En particular, para nuestro modelo utilizamos la siguiente especificación o fórmula, la cual es bastante directa:
Esta ecuación simplemente quiere decir que modelamos la probabilidad de estar de acuerdo o muy de acuerdo con respecto al género de la persona, si puede o no hacer su actividad principal desde casa, si vive con una persona vulnerable, y si es que tiene hijos, si tiene ayuda para cuidarlos. Por ejemplo, si encontramos que, en nuestra ecuación, el coeficiente asociado a “Mujer” es positivo, podríamos decir que, de manera general, las mujeres tienen tendencia a estar más de acuerdo con el regreso a clases que los hombres[8].
Con base en los resultados, constatamos que, de manera general, las mujeres tienen una mayor tendencia a estar en desacuerdo con el regreso a clases presencial en las escuelas primarias y secundarias de la Ciudad de México; esto mismo sucede para las personas que tienen la posibilidad de trabajar o estudiar de manera remota, así como para las personas que tienen en su hogar a una persona en situación de vulnerabilidad. En este último caso, se puede pensar que el regreso a clases presenciales de los niños puede aumentar la probabilidad de contagio, pero no sólo eso, sino que las consecuencias de un contagio en casa pueden más graves que para el promedio de los hogares.
Finalmente, constatamos que, de las personas que tienen hijos, aquellas que cuentan con ayuda para cuidarlos en casa tienen tendencia a tener una opinión más favorable con respecto al regreso a clases de escuelas primarias y secundarias de la Ciudad de México. Esto es interesante, pues contrasta con nuestra hipótesis o creencia inicial de que las personas que tienen ayuda en casa prefieren no regresar a clases justamente porque tienen a alguien que cuide a sus hijos.
El cuadro 8 nos permite dar cierta respuesta a nuestras hipótesis, pues, por ejemplo, tenemos que, con respecto a la persona promedio que contestó la encuesta, el hecho de tener la posibilidad de hacer home office, está asociado a una disminución de 16% en la probabilidad de estar de acuerdo con el regreso a clases en escuelas primaras y secundarias de la Ciudad de México.
Finalmente, ante la situación actual sobre los efectos de la pandemia y ante los impactos que la imposibilidad de tener clases presenciales en primarias y secundarias ha tenido en los jóvenes, encontramos mucha diversidad en las respuestas de las personas, pero hay ciertas características que nos permiten obtener una mejor visión. En específico, constatamos que las mujeres, de manera general, son más renuentes al regreso a clases presenciales que los hombres; algo similar sucede con las personas que pueden hacer sus actividades de manera remota desde casa, así como con las personas que viven con una persona en situación de vulnerabilidad.
[3]https://www.elfinanciero.com.mx/estados/2021/11/13/estos-cinco-estados-regresan-a-clases-presenciales-el-16-de-noviembre/
[4]Las encuestas referidas son las de El Financiero con la pregunta ¿Está usted de acuerdo o en desacuerdo con el regreso a clases presenciales?, la de la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), con la pregunta Considerando que es voluntario ¿tus hijos regresan a clases?, entre otras.

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